martes, 23 de junio de 2015

Problema de miedo a ruidos fuertes en perros

Una de las fobias más frecuentes en perros es a ruidos intensos, como los producidos por truenos o petardos

Publicado y recogido de Argos.portalveterinaria.com
La reacción de miedo exagerada no es adaptativa y llega a plantear un problema serio de bienestar en el animal que la padece. La prevención de la fobia es lo ideal pero, si ya ha aparecido, las terapias curativas y paliativas permiten controlarla.
Camino García-Morato Fernández-Baíllo
Veterinaria, Máster en Etología Clínica por la UAB. Residente ECAWBM.
Departamento de Ciencia Animal y de los Alimentos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona (Servicio de Etología)
El miedo es una emoción que induce una respuesta de adaptación que permite al animal evitar situaciones y actividades que podrían ser peligrosas [1]. Para que el miedo resulte adaptativo sólo debería aparecer en aquellas circunstancias que realmente amenazan la seguridad del perro.
Sin embargo, también encontramos animales en los que la respuesta de miedo es desproporcionada frente a un estímulo concreto. En este caso estaríamos hablando de fobias [2]. La fobia más frecuente en los perros es, probablemente, la fobia a ruidos intensos, tales como los truenos o los sonidos producidos por la explosión de petardos o similares. Las reacciones de los perros varían en intensidad, desde una ligera intranquilidad a una auténtica reacción de pánico, que incluye conductas de evitación activa, temblores, jadeo, salivación y vocalizaciones intensas [3].
Este problema suele aparecer durante los primeros años de vida y empeora años tras año. Esto es debido a que una de las características de las fobias es que no responden a un proceso de habituación normal. Es decir, aunque el estímulo que desencadena la fobia se presente de forma repetida sin consecuencias negativas para al animal, la respuesta de miedo no sólo no desaparece, sino que incluso puede aumentar [4]. Esta reacción de miedo exagerada no es adaptativa, y llega a plantear un problema serio de bienestar en el animal que la padece [5].

Desarrollo y mantenimiento de la fobia
Es importante conocer los factores que intervienen en el desarrollo y mantenimiento de las fobias a ruidos fuertes con el fin de comprender por qué aparece este problema de comportamiento y cómo se puede prevenir. Los factores que se deben tener en cuenta son los siguientes:
Son procesos incrementales (sensibilización)
La sensibilización consiste en un aumento de la respuesta a un estímulo debido a la presentación repetida de este, es decir, la respuesta del animal es cada vez más intensa [7,8]. Además, en el caso de las fobias a tormentas y petardos, la duración y la intensidad de los estímulos no es constante. Por ejemplo, en el caso de los petardos puede aparecer uno de forma puntual o varios seguidos, puede ocurrir durante un breve periodo -como en las celebraciones por un éxito deportivo- durante todo un día o incluso a lo largo de varios, como en la verbena de San Juan, las Fallas valencianas o las Navidades. Por tanto, el perro no es capaz de predecir la duración ni la intensidad a la que van a llegar los estímulos aversivos cada vez que se presentan. Esta falta de previsibilidad provoca que, aun mostrándose los estímulos fóbicos en su mínima expresión, la respuesta del animal sea desproporcionada porque anticipa la intensidad y duración mayor.
Estímulos compuestos
Cuando diferentes estímulos se presentan siempre juntos, forman una configuración de estímulos [8,9]. En el caso de las tormentas, por ejemplo, el estímulo aversivo sonoro suele ir acompañado de otros eventos, como cambios lumínicos, cambios en la humedad y en la presión atmosférica o la lluvia, entre otros. Muchos animales acaban asociando cualquiera de estos cambios al evento fóbico en su máxima intensidad (“la gran tormenta”), de manera que su respuesta es exagerada en comparación con el estímulo que realmente aparece, por ejemplo, un día lluvioso. Por tanto, la respuesta del animal será desproporcionada incluso en los momentos en los que sólo aparezca uno de los elementos de la configuración de estímulos.

Ineficacia de las respuestas conductuales
Las conductas de evitación por parte del animal buscando un lugar en el que la exposición al estímulo fóbico sea inferior no suelen resolver la situación aversiva [2,3,6]. Los estímulos que inducen miedo llegan al sistema nervioso central a través de los órganos sensoriales [10]. Durante el acontecimiento fóbico, el perro percibe los múltiples estímulos de la configuración estimular a través de los diferentes sentidos (visual, auditivo, olfativo e incluso táctil) de forma continuada. Por tanto, están expuestos permanentemente a la situación atemorizante y esta circunstancia limita las estrategias de afrontamiento del animal.
¿Cómo prevenir la aparición de la fobia?
Debido a las características en el desarrollo de este tipo de fobias, el tratamiento en los perros ya sensibilizados puede ser complicado. Por este motivo conviene enfatizar la importancia de la prevención [11]. Para reducir la probabilidad de que los perros tengan fobia a las tormentas y a los petardos se deberían evitar las experiencias negativas durante los primeros meses de vida del cachorro [12]. Además, conviene anticiparse y comenzar a hacer la habituación del cachorro a todos los elementos que constituyen la configuración de estímulos aversivos, tanto de las tormentas como de los petardos o fuegos artificiales.
Se trata de descomponer el evento aversivo, por ejemplo, la tormenta, en sus componentes y habituar al cachorro a los mismos. Cómo hacerlo:
Habituación al sonido
  • Utilizar un DVD con grabaciones de ruidos de tormenta.
  • Asociar la reproducción de los sonidos, primero a baja intensidad, con actividades agradables para el perro, como el juego o la comida.
  • Progresivamente, siempre que el cachorro no reaccione con intranquilidad o miedo, se irá aumentando el volumen del sonido a lo largo de los días.
Habituación al resto de estímulos asociados a la tormenta
  • Aprovechar los días nublados o de lluvia (sin tormenta) para realizar actividades al aire libre con el cachorro y, de nuevo, introducir elementos que le gusten, como el juego con el propietario o la comida, por ejemplo.
  • Tras sucesivas repeticiones, esos elementos de la configuración de estímulos de la tormenta (luz, humedad, lluvia y presión atmosférica, entre otros) pasarán a ser la señal de las actividades divertidas para el perro.
¿Qué hacer en el caso de perros ya sensibilizados?
Existen dos estrategias frente a un problema de miedo a ruidos fuertes:
Terapias curativas
Su objetivo es erradicar la respuesta de miedo, es decir, que el perro deje de asustarse de los petardos y/o las tormentas. Para conseguirlo se aplican técnicas de desensibilización en las que se utilizan grabaciones de los sonidos aversivos [13]. Debe advertirse al propietario que el proceso puede ser largo y complejo, y no necesariamente satisfactorio.
En general, el éxito de estos programas de habituación es muy variable y depende –entre otros factores- de la fidelidad con que puede recrearse el estímulo que desencadena la fobia. Con frecuencia, los animales no identifican el sonido del DVD como real [2,3,4,13]. Esto puede paliarse utilizando equipos de sonido de alta calidad y situándolos en una ventana, de forma que el ruido llegue del exterior de la casa. En cualquier caso, de todos los elementos de la configuración de estímulos que constituyen la tormenta o los petardos, únicamente podemos intentar controlar el sonoro, y esto limita el éxito de esta estrategia.
Por otro lado, conviene señalar que durante el periodo de duración del protocolo debe evitarse en la medida de lo posible la exposición al estímulo real desencadenante de la fobia; por tanto, se recomienda iniciar este programa en periodos del año en los que no se prevean eventos desagradables para el perro.
Terapias paliativas
Su objetivo no es eliminar el miedo, pero sí controlar su intensidad cuando aparece.
La base del tratamiento es la administración de medicación ansiolítica en el momento, o mejor aún, antes de que aparezca el estímulo que asusta al perro. Las benzodiacepinas resultan útiles en estos casos, ya que, además de presentar propiedades ansiolíticas, tienen efectos amnésicos que en estas situaciones nos pueden interesar [14]. No se aconseja el uso de acepromacina para el tratamiento de fobias a ruidos. Este fármaco dificulta la capacidad motora del animal, pero el perro sigue percibiendo todos los estímulos atemorizantes del ambiente, con lo que puede incluso aumentar la sensibilidad del animal a los ruidos.

Además, conviene llevar a cabo la creación de una zona de cobijo. Como hemos comentado antes, los truenos y los petardos son estímulos que un perro difícilmente puede evitar. Una de las pocas estrategias útiles para el animal es tratar de esconderse, para así reducir la presencia e intensidad de aquello que lo asusta. El propietario debe ayudar todo lo posible a su perro a encontrar un refugio alejado de la fuente del ruido donde pueda sentirse más tranquilo. Si el propietario nota que su perro, en días de tormenta o petardos, va a esconderse, de forma natural, a alguna zona determinada (en la habitación más interior del piso, por ejemplo) puede colocar allí la cama y los juguetes del perro. También puede ayudar cerrar ventanas, bajar las persianas y poner música o encender el televisor para amortiguar el sonido que llega de fuera.

Bibliografía
1. Boissy A 1995 Fear and fearfulness in animals. Quarterly Review of Biology 70(2): 165-191
2. Landsberg G, Hunthausen W, Ackermann L 2003 Fears and phobias. En: Landsberg G, Hunthausen W, Ackermann L (eds) Handbook of behavior problems of the dog and cat pp 227-268. Butterworth-Heinemann Oxford, England
3. Overall KL 2002 Noise phobias in dogs. En: Horwitz D, Mills D, Heath S (eds) BSAVA Manual of Canine and Feline Behavioural Medicine pp 164-172. BSAVA, UK
4. Bowen J, Heath S 2005 Canine fear, anxiety and phobia-related disorders. En: Bowen J, Heath S (eds) Behaviour Problems in Small Animals: Practical Advice for the Veterinary Team 73-95. Elsevier Health Sciences, UK
5. Manteca X 2002. Etología clínica veterinaria del perro y del gato. Multimédica, Barcelona 
6. Sherman BL and Mills DS 2008 Canine Anxieties and Phobias: An Update on Separation Anxiety and Noise Aversions. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice 38: 1081-1106 
7. Gray JA 1993 La psicología del miedo y del estrés. Editorial Labor, Barcelona
8. Pear JJ 2001 The science of learning. Psychology Press
9. Domjan M 2003 The principles of learning and behaviour. 6th edition. Cengage Learning, Stamford, USA
10. LeDoux J 1996 The Emotional Brain: The Mysterious Underpinnings of Emotional Life. Simon & Schuster, New York
11. Hunthausen W, Seksel K 2006 Medicina preventiva del comportamiento. En: Horwitz D, MiIls D, Heath S, (eds) BSAVA manual de comportamiento en pequeños animales pp 77-95. Ediciones S, España
12. Levine E 2009 Sound sensitivities. En: Horowitz D, Mills D, Heath S (eds) BSAVA Manual of Canine and Feline Behavioural Medicine pp 159-168. BSAVA, UK
13. Walker R, Fisher J, Neville P 1997 The treatment of phobias in the dog. Applied Animal Behaviour Science 52: 275–289
14. Thompson SB 1998 Pharmacologic treatment of phobias. En: Dodman NH, Shuster L (eds) Psychopharmacology of Animal Behavior Disorders pp 141-182. Blackwell Science, Malden, ME



lunes, 15 de julio de 2013

NECROSIS AVASCULAR DE LA CABEZA DEL FÉMUR:
ENFERMEDAD DE LEEG-CALVES-PERTHES


¿Qué es la necrosis avascular de la cabeza del fémur?

    Es una enfermedad en la que existe una falta de irrigación de la cabeza del fémur. Esto conlleva a la necrosis de esta zona, produciendo inflamación, dolor, cojera.

¿A qué animales afecta?

    Principalmente a perros jóvenes (entre 4 y 12 meses de edad) y de raza toy o pequeña (caniches, pinscher, etc.) No hay diferencias en cuanto al sexo, afectando por igual a machos y hembras.

¿Cuál es la causa de esta enfermedad?

    No se sabe con exactitud. Se cree que hay un componente genético (hereditario) o que pueda ser como consecuencia de un traumatismo (fracturas, luxación de cadera…)

¿Cómo puedo reconocer esta enfermedad?


    Los síntomas típicos son cojera del miembro posterior, atrofia de los músculos del muslo y dolor a la manipulación. La mayoría de las veces es unilateral pero aproximadamente en el 15% de los casos están afectadas ambas extremidades posteriores.

¿Cómo se diagnostica?

    Mediante un examen traumatológico y una radiografía de cadera que realizará tu veterinario. En la radiografía podremos ver cambios compatibles con esta enfermedad como son:

-Cambios en la densidad normal del fémur, en la zona de la cabeza y el cuello
-Cabeza femoral deformada y aplanada
-Enfermedad articular degenerativa (en casos más crónicos)

¿Existe tratamiento para esta patología?

    Si, existe tratamiento. La solución a este problema es quirúrgica. Consiste en una cirugía en la que se realiza la exéresis de la cabeza femoral de la extremidad afectada. Una vez retirada la cabeza del fémur se formará una pseudoarticulación que permitirá a nuestro animal caminar y correr de manera normal en pocas semanas. El pronóstico tras la cirugía es bueno.

¿Se puede prevenir?

    Puesto que se desconoce la causa con exactitud hemos de evitar aquellos factores que sabemos que pueden influir, pero no existe un método preventivo único y eficaz. Se recomienda evitar la cría con animales que hayan padecido esta patología.

sábado, 13 de julio de 2013

LA ARTROSIS CANINA


LA ENFERMEDAD

¿Su perro ya no disfruta haciendo ejercicio?, ¿le cuesta realizar movimientos cotidianos como subir escaleras o tumbarse? La edad avanzada y el sobrepeso conllevan cierta restricción de los movimientos y pérdida de calidad de vida pero en ningún caso han de existir síntomas de sufrimiento y dolor.

¿QUÉ ES LA ARTROSIS CANINA?

La artrosis en los perros, como en las personas, es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que es progresiva y causa dolor en las mismas.

A medida que avanza el proceso se degrada el cartílago que recubre el interior de la articulación e incluso el propio hueso. Las articulaciones afectadas pierden elasticidad, provocan dolor e impiden que el animal se mueva con normalidad, disminuyendo sustancialmente su calidad de vida.

Una vez aparece la artrosis, si no se instaura lo antes posible un programa para el manejo del dolor que impida además la progresión de la enfermedad, el proceso empeorará inevitablemente, complicando el tratamiento de los síntomas y haciendo cada vez más difícil y dolorosa la vida de su perro.

¿QUÉ ANIMALES ESTÁN MÁS EXPUESTOS?

La artrosis canina es frecuente en perros de edad avanzada, independientemente de su raza y sexo. Pero realmente cualquier perro a cualquier edad puede sufrir dolor debido a la artrosis.

La edad en sí no es la causante de la enfermedad, si no que ésta se produce generalmente como consecuencia de un desgaste anormal que sufren los cartílagos articulares con el paso del tiempo a causa de una alteración preexistente (displasia, traumatismos, cirugía articular, sobreesfuerzo articular, etc.).

De hecho la artrosis canina puede darse también a edades más tempranas, con posterioridad a algún traumatismo, o bien en aquellos perros que padecen algún tipo de malformación hereditaria.

Por otra parte, los perros que padecen obesidad son más proclives a sufrir artrosis por sobrecarga continuada de las articulaciones.

¿CUÁLES SON LOS SIGNOS QUE DEBEN ALERTARNOS?

El dolor en las articulaciones y, por ello la rigidez y dificultad, la cojera e incluso intolerancia al movimiento en los estadios más avanzados de la artrosis canina, son síntomas indicativos de la enfermedad.

La artrosis canina merece especial atención por su elevada frecuencia, por el dolor que causa al animal y, por tanto, por la merma de su calidad de vida. Pero no siempre es fácil para usted, como propietario, detectar la artrosis en su perro, máxime en los primeros estadios de la enfermedad.

No olvide que en todo caso que es el veterinario quien debe diagnosticar finalmente la presencia de esta enfermedad e instaurar el tratamiento personalizado más adecuado para devolver a su mascota la movilidad y la calidad de vida perdidas.

Usted se ha de realizar tan sólo unas breves preguntas para conocer la probabilidad que tiene nuestro perro de padecer artrosis:

¿Su perro se cansa durante los paseos?
¿Le cuesta levantarse tras estar sentado o tumbado?
¿Cojea o esta rígido después de realizar algún tipo de actividad?
Más concretamente, ¿le cuesta subir o bajar escaleras?
¿Considera que su perro ha perdido movilidad?

¿ES POSIBLE CURAR LA ARTROSIS CANINA?

Lamentablemente no existe curación para la artrosis canina. Sin embargo usted no debe asumir que su perro ha de convivir con el dolor y los signos asociados al mismo.

La medicina veterinaria moderna puede hacer mucho por la mejora de la calidad de vida de los perros enfermos. Para ello es fundamental la instauración lo antes posible de un Programa integral personalizado de control de la artrosis canina

Durante el Programa integral de control de la artrosis canina usted y su veterinario deberán trabajar juntos para ayudar a su perro de la manera más eficaz a recuperar una vida plena, activa y placentera, mediante la selección de los objetivos y métodos más adecuados en cada caso.

El objetivo final del programa de tratamiento de la artrosis canina es mantener la calidad de vida del perro enfermo tanto como sea posible, retrasando a máximo el avance de la enfermedad.

El Programa de control de artrosis canina debe estar orientado a:

1. Aliviar el dolor y disminuir la inflamación.
El empleo de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para el control del proceso es clave porque mejora la calidad de vida del perro con artrosis y además porque el propio dolor contribuye al empeoramiento de
la enfermedad.

Efectivamente la exposición repetida a estímulos del dolor conduce a la llamada sensibilización central, que se produce a nivel de medula espinal. Con su aparición cada vez que se produce un estímulo doloroso el perro incrementa su percepción de dolor.

La sensibilización central está a su vez implicada en la inflamación de la articulación y la patología articular, con lo que su aparición contribuye a la progresión de la artrosis.

El tratamiento de la artrosis realizado en periodos cortos e intermitentes con AINES de administración diaria cuando se producen los picos de dolor contribuye a la aparición del fenómeno de sensibilización central y a la larga agrava la progresión de la artrosis. Sin embargo, actualmente su veterinario puede prescribirle AINE que se administran de manera continuada y que posibilitan el control continuo y a largo plazo del dolor, clave para prevenir el proceso de sensibilización central, lo que permitirá a su perro tener una vida más activa y mejor.

2. Reducir la carga sobre las articulaciones.
Ya que ésta agrava el dolor y empeora la artrosis. Su veterinario le ayudará a reducir y controlar el exceso de peso corporal ya que éste origina sobreesfuerzo en todas las articulaciones del organismo. En algunos perros simplemente corrigiendo el peso corporal, desaparece el dolor y se consigue la normalidad clínica.

3. Conseguir y mantener unas articulaciones móviles.
Para ello se debe instaurar un programa de ejercicio o movilidad controlada bajo la supervisión de su veterinario. Tenga en cuenta que demasiado ejercicio, o si este no es el apropiado, puede empeorar la situación al incrementar la presión sobre las articulaciones.

¿PODEMOS PREVENIR LA ARTROSIS CANINA?

La prevención de la artrosis canina es posible y también la ralentización de su evolución una vez aparece la enfermedad.

Siga algunos consejos prácticos
Alimente adecuadamente a su perro para evitar carencias nutricionales y sobrepeso. Los perros con sobrepeso u obesidad someten a sus articulaciones a un sobreesfuerzo continuado acelerando la degeneración progresiva de las mismas y la aparición del dolor que conlleva la artrosis. Es importante seguir un plan adecuado de alimentación bajo la supervisión de su veterinario. Solo así podrá estar seguro de que la alimentación de su perro es la correcta para su raza, edad y estado fisiológico.
Su perro ha de realizar un ejercicio adecuado a su condición y estado fisiológico, pues le ayuda a controlar el peso, a evitar la obesidad, a tonificar y aumentar su musculatura y a mantener móviles y sanas sus articulaciones. Es más aconsejable que su perro realice un ejercicio regular y suave a diario, que someterle de forma puntual (fines de semana) a esfuerzos mayores (carreras, largas caminatas).
Las necesidades de ejercicio varían en cada caso. Su veterinario le ayudará a instaurar el programa de ejercicio más adecuado a la raza, tamaño y edad de su perro.

Cumpla con las revisiones rutinarias establecidas por su veterinario. El, mejor que nadie, le ayudará a prevenir o instaurar, si la artrosis ya está presente, un Programa integral personalizado de control de la artrosis canina.

ELEGIR UN TRATAMIENTO EN LA ARTROSIS

Una vez diagnosticada la artrosis debemos plantearnos el tratamiento de la enfermedad.

Este tratamiento no solo debe realizarse teniendo en cuenta el grado de artrosis y la tendencia a aumentar sino también el nivel de dolor e incapacidad funcional que la enfermedad produce a cada paciente en ese momento y el pronóstico de futuro dolor y pérdida de función que esperamos.

El tratamiento va a ir destinado por un lado a retrasar la evolución de la enfermedad y sus síntomas y por otro lado a aliviar el dolor y proporcionar bienestar y buena calidad de vida al paciente.

Cuando hablamos de tratamiento de la artrosis canina no nos referimos a un único producto, sino siempre a un tratamiento multimodal, es decir, con varios productos y desde distintos aspectos y enfoques, incluyendo generalmente el uso de antiinflamatorios analgésicos, de los llamados condroprotectores o más correctamente Agentes modificadores de la osteoartrosis (DMOADs), dieta articular y medidas de control de peso y de comportamiento o actividad.

Tan importante como elegir el tipo de tratamientos que vamos a emplear es elegir muy bien el producto o productos concretos que vamos a utilizar, ya que existen en el mercado gran variedad de productos que a primera vista podrían parecernos semejantes y sin embargo pueden ser muy distintos y tener una eficacia muy variable.

En este sentido es fundamental informarse de los estudios científicos que respalden el uso, la eficacia y la seguridad de cada producto. Debemos elegir aquellos productos que tengan un respaldo científico real, que hayan demostrado su efectividad en estudios bien realizados, con alto valor de evidencia. Y al mismo tiempo, debemos rechazar aquellos productos que carecen de esa evidencia y tan sólo ofrecen propaganda de sus supuestos beneficios para la salud.





Información extraída de la web: http://www.tratamientoartrosisperro.es

jueves, 20 de junio de 2013

Fobias a petardos y truenos


Fobias a petardos y truenos:

Es una de las fobias más comunes en animales domésticos. Suele aparecer durante sus primeros años y suele empeorar con la edad
Las reacciones en los perros pueden ir desde un ligero nerviosismo hasta a una reacción de auténtico pánico incluyendo temblores, aumento del puso y la respiración, jadeo y gemidos o quejidos intensos.
Algunos perros incluso reaccionan a señales que anticipan la llegada de un petardo o de la luz del relámpago antes del trueno, o muestran nerviosismo al ver un partido de fútbol ya que lo asocia con los petardos posteriores.
¿Como hemos de actuar en estos casos?
Podemos actuar de dos maneras distintas
1.      Mediante terapias curativas :
Mediante desensibilización.
Se suele tratar de desensibilizar al perro utilizando grabaciones de petardos o truenos. Son tratamientos complicados que deben de ser supervisados por el veterinario, etólogo o educador y la eficacia es muy variable.
2.      Mediante terapias paliativas
Mediante la utilización de medicamentos que reduzcan su ansiedad y lo calmen.
Para medicar al perro consulte SIEMPRE a su veterinario, él le proporcionará el producto más adecuado.
2.  Mediante educación o prevención (esto lo podemos hacer cuando esté con nosotros en casa)
·        No acariciarlo cuando muestre miedo: aunque nuestro instinto es el de proteger y confortar al animal con esto sólo alimentamos su miedo
·        Acariciarlo o premiarlo cuando no muestre miedo: si después de un rato se muestra tranquilo prémienlo.
·        Permitir la retirada: muchos perros buscaran refugio debajo de un sofá o en un sitio donde crean estar más protegidos. En ese caso no debemos forzarle a salir de su refugio, es mejor que permanezca allí.

Otras medidas de prevención que debemos emplear tanto en perros como en gatos son:

  1. Cerrar las posibles salidas para que el perro no escape si entra en pánico
  2. Quita todos los peligros como cuchillos o objetos contundentes con los que el animal se pudiera golpear en caso de un ataque de pánico.
  3. Procura que el animal vaya bien identificado: con microchip, collar y número de teléfono por si pudiera escapar.Si lo atais procurar comprobar que su collar gire en el cuello y no se pueda enroscar ni quedar asfixiado en un ataque de miedo. Elimina cualquier plataforma que le permita saltar por una ventana.
  4. Lo ideal es que el animal esté dentro de casa. Puedes encender una radio alta unas horas antes de que empiecen los ruidos para que se acostumbre a un nivel alto de sonido y resulte menos estresante después
  5. Lo ideal es  que se quede en una habitación no excesivamente pequeña donde pueda descansar durante el ruido. Ahí podremos dejar la televisión o la radio encendida, darle un juguerte o algo para mordisquear, un bebedero y un plato con alimento.
  6. Si decides usar algún sedante, consúltalo SIEMPRE previamente con tu veterinario, no lo hagas por cuenta propia o por sugerencias de amigos o vecinos. Lo que en un animal puede ir bien en otro puede causar serios problemas.
  7. Si te encuentras a un perro o gato corriendo descontrolado intenta tranquilizarlo y si es posible hazlo entrar en casa. coche o jardín hasta el otro día. Si tiene collar pero no lleva ningún contacto, postea su foto y datos, o haz un cartel para distribuir en la ciudad y así reencontrar a su familia.


Marta Ramos Milian Col.4283

jueves, 28 de febrero de 2013

El mareo en el perro


El mareo en el perro

¿Con que frecuencia se marean los perros al viajar en coche?

¿Sabías que el 48% de los veterinarios tienen como mínimo un caso de mareos por viaje en perros en un mes?

 El perfil de perros que padecen mareos por viaje es:

34% son cachorros (menores de un año)
48% son perros adultos (entre uno y siete años)
18% son perros mayores (con ocho o más años)
El 34% de los perros que viajan han sufrido mareo

Resultados de encuestas realizadas:

Aproximadamente 1 de cada 6 perros que viajan sufren de mareo debido a viajes
Por término medio, los perros que se marean lo hacen como promedio en 5 viajes cada año.
El 62% de los perros experimentan su primer mareo cuando son cachorros pero también lo sufren los adultos.
Solo el 58% de los propietarios de perros que se marean siguen viajando con sus perros
Un tercio (el 34%) de los propietarios de perros que se marean, aseguran viajarían más con sus perros si no fuera por el mareo.
El mareo es común en los perros y con frecuencia limita la forma de vida de sus dueños. Sin embargo, muchos dueños nunca consultan a cerca de este tema a su veterinario.

(Estudio realizado en la UE en febrero de 2008 por Harris Interactive).

¿Cómo puedo saber si mi perro se marea en el coche?

Durante el viaje
La presencia de uno o varios de los síntomas siguientes sugieren que tu perro puede sentirse mareado cuando viaja:

Exceso de saliva (babeo excesivo)
Jadeo, tragar saliva, lamerse los labios
Inquietud, ansiedad, temblor
Ganas de vomitar
Vómitos
Los síntomas de mareo varían de perro a perro. Por ejemplo, algunos sencillamente pueden vomitar sin mostrar ninguna otra señal. Si un perro muestra una o más de las señales arriba mencionadas cuando viaja, podría sufrir de mareo.

Antes del viaje
Los perros aprenden rápidamente que los viajes en coche son incómodos, por lo que pueden empezar a mostrar señales de ansiedad tan pronto como se dan cuenta de que les van a meter en el coche. Algunos podrían vomitar antes de iniciar el viaje o incluso antes de meterlos en el coche.

¿Qué hacer si tu perro se marea?

En primer lugar, no hay necesidad de cambiar o restringir tu estilo de vida ni tus planes de viaje sólo porque tu perro sufra mareos en el coche. Existen métodos eficaces y fiables para impedir el problema.

Productosveterinarios
Tu veterinario tiene acceso a una serie de productos que pueden ayudar a prevenir el mareo en coche de tu perro. Algunos de éstos fueron desarrollados inicialmente como medicamentos para los seres humanos, y pueden tener algún efecto secundario, como adormilar al perro. Sin embargo, tu veterinario tiene información reciente que puede ayudarle a impedir que tu perro se maree de viaje sin estos efectos secundarios – así que vale la pena preguntar a tu veterinario sobre los nuevos métodos de impedir las consecuencias del mareo.

Consejos generales
Abrir las ventanillas un poco para dejar entrar algo de aire puede ayudar a que tu perro se sienta mejor. Además, evita fumar o cualquier otro olor fuerte en el coche. Las paradas regulares, con la posibilidad de bajar del coche, correr un poco y beber agua, también pueden ayudar. Sin embargo, estos consejos por sí solos podrían no ser suficientes para impedir el mareo.

Modificación de la conducta
Puedes intentar acostumbrar al perro a tu coche gradualmente incrementando poco a poco la cantidad de tiempo que pasa dentro del mismo. Sin embargo, este planteamiento puede llevar mucho tiempo y ser frustrante a la vez. Si lo has intentado y no ha funcionado bien, no te des por vencido: pide a tu veterinario que te recomiende algún otro modo de impedir el problema.

¿Por qué se produce el mareo?

Los mecanismos exactos que producen el mareo no se comprenden en su totalidad. Los seres humanos y los perros se las arreglan para mantener el equilibrio gracias a un inteligente mecanismo contenido en el oído interno que envía señales al cerebro. El movimiento producido en un coche o en el mar estimula este mecanismo que bombardea el cerebro con señales. Estas señales empeoran con el estrés (quizás causado por malas experiencias anteriores) y estimulan las áreas del cerebro que produce los sentimientos de náusea y, después, vómitos.
Sólo cuando cese el movimiento desaparecerán lentamente las sensaciones de náusea a medida que la actividad cerebral vuelva al nivel normal.
Los medicamentos para el mareo funcionan bloqueando las señales del cerebro que causan náusea y vómitos. Algunos medicamentos producen somnolencia o sedación debido a tus efectos en otras partes del cerebro impidiendo al animal disfrutar del viaje. Sin embargo, no todos los tratamientos para el mareo tienen estos efectos.

Pide a tu veterinario información sobre la medicación para el mareo de tu perro sin efecto sedante.